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Siempre hemos creído que para hacer que una relación funcione no debemos ser nosotras mismas.

Cuando estamos conociendo a alguien o cuando estás en los primeros meses de la relación, lo que se llama la fase de la luna de miel todos tenemos inseguridades y defectos que intentamos que la otra persona no vea o que por lo menos no detecte de una manera muy evidente.

Ocultamos partes de nosotras muy importantes a la otra persona y le presentamos nuestra mejor versión o lo que nosotras creemos que es nuestra mejor versión. 

A medida que la relación avanza  van a ir surgiendo aspectos con los que no estamos de acuerdo con nuestra pareja y es en estos momentos cuando podemos optar por decir lo que realmente sentimos o podemos seguir ocultándonos. Decir la verdad es arriesgarse a que la otra persona nos conozca en profundidad y eso da miedo. Lo que sucede es que crees  que al mostrarte tal como eres la otra persona pueda llegar a darse cuenta de que no le gustas y  no querer  seguir contigo.

Pero de lo que no te das cuenta es de que cuando no estás anteponiendo tu verdad en la relación lo que estás creando es resentimiento, en ti misma por no expresar de verdad lo que sientes, eso a a larga nos afecta.

Cuando siempre permites a la otra persona que pase por encima tuyo, das siempre la razón, todo te parece bien, no expresas lo que realmente sientes y te lo callas todo, tampoco generas interés en la otra persona, no emites energía.

El amor y la pasión sólo pueden durar cuando eres honesta contigo misma, cuando te permites sentir lo que sientes aunque te parezca un sinsentido y después siendo sincera con tu pareja, siendo vulnerable en lugar de fingir que no pasa nada y que todo va bien. Dejando sitio a la intimidad emocional para hacer que una relación funcione.

Y no se trata de ponerse a gritar o insultar, sencillamente es expresar qué te duele o lo que te molesta, decir lo que sientes con respeto, poniendo la verdad por delante y es de esta manera de la que conseguiremos que la relación se fortalezca, que la pasión no muera y así construir una relación dure dure años.

Cuando buscas hacer que una relación funcione a un nivel consciente no buscas la perfección, nunca enfadarte o no discutir con la otra persona, etc… Buscas que el amor dure al ser vosotros mismos, al respetar al otro y también respetarte a ti misma.

La energía que existe entre una pareja desaparece cuando te  imaginas una historia acerca de lo que la otra persona espera, quiere, siente y decides en base a eso actuar. Pero en realidad saboteas la posibilidad  de tener una conexión saludable.

Una relación siempre se beneficia cuando las personas son honestas y sinceras independientemente del resultado y así también desarrollas una autoestima saludable, crees más en ti misma, te sientes más segura cuando expresas lo que de verdad sientes y además te sientes más realizada al actuar  acorde con tu verdadero yo. 

En lugar de esconderte detrás de la imagen que crees que la otra persona espera de ti, deja de suprimir tus sentimientos y necesidades, habla alto y claro, busca la manera de expresarlo y pide lo que realmente quieres. Es posible que te sorprendas al descubrir que es lo que realmente tu pareja necesita y espera de ti.

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